martes, 24 de mayo de 2011

Riqueza.


Una vez, un padre de familia acaudalada llevó a su hijo a un viaje por el campo con el firme propósito de que su hijo viera cuán pobres eran las gentes del campo. Estuvieron por espacio de un día y una noche completos en una granja de una familia campesina muy humilde.
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Al concluir el viaje y de regreso a casa, el padre le pregunta a su hijo:
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- ¿Que te pareció el viaje?
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- Muy bonito, papá.
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- ¿Viste que lo pobre que puede ser la gente?
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- ¡Si!
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- ¿Y que aprendiste?
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- Que nosotros tenemos un perro en casa, ellos tienen cuatro. Nosotros tenemos una piscina que llega desde una valla a la mitad del jardín; ellos tienen un arroyo que no tiene fin. Nosotros tenemos unas lámparas importadas en el patio; ellos tienen las estrellas. Nuestro patio llega hasta la tapia de la casa, el de ellos tiene todo un horizonte. Ellos tienen tiempo para conversar y convivir en familia; tú y mi mamá tienen que trabajar todo el tiempo y casi nunca los veo.
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Al terminar el relato, el padre se quedo mudo y su hijo agregó:
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- ¡ Gracias papá por enseñarme lo ricos que podemos llegar a ser!


Los más generosos acostumbran a ser los más humildes.

René Descartes (1.596 - 1.650)